lunes, 12 de octubre de 2020

Promesas vacías

¡Madre mía, qué abandonaíto tengo esto! Más de un mes sin subir ni un mísero chistecito. Escribo como si alguien echara de menos mis desvaríos (tal vez mi tío Juanda, al que mando un besito), así me motivo un poquito más.

Pues aquí estamos, en el día de la Hispanidad, celebrándolo con un merecido descanso después de barrer el piso y con mi querido agapornis Jacob mordiéndome un lunar del cuello. Planazo.

Hoy traigo una frase que no pertenece a ningún refranero ni compendio de sabiduría rural. Es una frase que todos hemos pronunciado alguna vez con total impunidad, sin intención de llevarla a cabo ni pagar por las consecuencias de no cumplir con lo dicho. Unas palabras de las que todos conocemos el significado y aún así nos empeñamos en repetir a la más mínima oportunidad. Os dejo que os identifiquéis (o no, lo que queráis).





“A ver si quedamos”. Yo la he dicho alguna vez a sabiendas de que lo más probable era que no iba a ver a esa persona hasta la próxima vez que nos encontráramos por accidente. Supongo que así es la vida, yo la he dicho, a mí me la han dicho y así seguimos avanzando sin un rumbo fijo.

En este caso, Evaristo y Torcuato han hecho honor a su promesa, lo que ha causado tal revuelo que la prensa local y nacional han querido hacer eco de su hazaña. Se baraja incluirlos entre los candidatos por el Premio Nobel de la Paz o en algún premio por la concordia y chorradas por el estilo.

Vaya bajona de repente. Hasta más ver.

martes, 1 de septiembre de 2020

Retahíla de chistes malos, tercera parte

No sé si será la última entrega de esta serie (espero que sí), aunque los chistes malos no van a dejar de aparecer por este vertedero virtual, eso desde luego.

No hay mucho que contar desde la última entrada, solo que me he reincorporado al trabajo después de unas merecidas vacaciones y me quiero morir he vuelto con las pilas más recargadas que nunca. Ya en serio, es buena cosa eso de tener el tiempo ocupado y tener que salir de casa para variar, que el sofá ya estaba empezando a vencerse. Eso sí, ya estoy vigilando en qué caen los próximos festivos.

Pues eso, vamos con la chorrada del día.



En esta ocasión, Fredesvindo tiene todo el derecho a poner su avinagrada cara de amargado. Palemón es un tío muy peculiar y siempre va pisando huevos, no sabemos si por extrema inatención o por una voluntaria ornitofobia. Por culpa de Palemón, Fredesvindo llegó tarde a una exposición de fotos de su tía abuela, aunque finalmente lo agradeció, puesto que eran autorretratos subidos de tono. Menos dinero para el Psicólogo.

Esta frase de "pisando huevos" también la he oído en muchas ocasiones. Suelo tardar bastante al vestirme porque quiero ir tó sexy y mi mujer me echa la bronca. Hay otras versiones, como "ir a paso huevo" o "¡parece que para andar le tiene que pedir permiso un huevo al otro!". La idea de ilustrar unos testículos parlantes me atraía, pero a lo mejor habría resultado algo grotesco.

Bueno, no vayáis pisando huevos que os pilla el coronavirus. Hasta lueguito.


martes, 18 de agosto de 2020

El literalismo causa furor

Vaya, desde que estoy con el Instagram estoy dejando un poco más aparcado este sitio. También puede ser que esté más cansado o menos inspirado para escribir, aunque cuando me pongo van saliendo cositas. El Instagram es más inmediato, subes el dibujito y sanseacabó. Es la rapidez que vamos queriendo todos últimamente (o yo, al menos, lo voy viendo así). Pero me sigue gustando pararme por aquí de vez en cuando y plasmar algunos de mis pensamientos, por si algún día quieren escribir mi biografía y andan faltos de recursos (vaya flipado).

Bueno, pues estoy haciendo bastantes dibujitos últimamente. Tengo pensado desde hace tiempo hacer cómics más largos y elaborados, con alguna historia detrás y bla, bla, bla... Algún día llegarán, aunque no van a llegar solos, eso está claro.

Hoy traigo una muestra más de literalismo. Yo diría que no está mal, pero mi criterio está bastante condicionado.

El fetichismo llevado a su máximo esplendor, supongo. Rosalino se desfasa mucho cuando sale por la noche. Esto le lleva a cometer errores garrafales, como éste. Además de descontrolarse, Rosalino tiende a enamorarse rápidamente. El pie izquierdo se marchó a su casa después de que Rosalino le preparara unas tostadas, sin intención de volver a contactar con su anfitrión. Los whatsapps que mandó Rosalino en la semana siguiente a su encuentro sexual fueron tan lamentables que el pie izquierdo accedió a sus súplicas. Ahora esperan adoptar a su segundo tobillo.

Final feliz, para variar. Hala, hasta más ver.

viernes, 7 de agosto de 2020

Retahíla de chistes malos, segunda parte

Bueno, pues ya terminé la primera semana post-reincorporación y estoy en la mierda, así que me espera un fin de semana con altas dosis de horizontalidad. ¿Y qué mejor manera de empezar el fin de semana escribiendo tonterías pseudointeresantes? Pues seguro que hay mil millones de formas, pero ésta es la que se me ocurre a mí y se puede hacer perfectamente sentado y ligero de ropa.

Como lo de los chistes malos es una cosa que me sale sola, voy a seguir con la serie que empecé hace unas semanas. Y además de que me sale sola, hay un montón de gente que me anima a seguir con mis andaduras por el humor más básico y generador de vergüenza ajena (es cierto que una persona no conforma un montón de gente, pero uno se engaña a sí mismo para animarse). Hala, vamos con la gilipollez.



Fredesvindo es un hombre muy correcto. No le gusta juntarse con gente impetuosa o que no respete a los demás. Por eso, siempre está llamando la atención a sus coetáneos cuando hacen algún comentario fuera de lugar. Por supuesto, sus coetáneos piensan que Fredesvindo tiene un palo metido por el culo y que es un cortarrollos del copón. Cállate de vez en cuando, Fredesvindo de los cojones.

Supongo que mi enfermiza prudencia me evita meterme en berenjenales con asiduidad, pero de vez en cuando no puede uno resistirse y acaba metiendo la pata gravemente. Nada que unos cuantos sobornos no puedan solucionar.


sábado, 1 de agosto de 2020

Regalos que te da la vida

Esto de estar de vacaciones tiene sus problemas, no te creas. Sí, aprovechas todo el tiempo que tienes en cosas trascendentes (nótese el tono irónico), pero sabes que tiene fecha de caducidad, conforme avanzan los días la sensación de una traición provocada por uno mismo se hace más y más patente. Y luego, la vuelta a la realidad más cruda que te puedas encontrar.
Bueno, para animar el cotarro hoy traigo una situación bastante triste en la que creo que nos hemos visto todos en alguna ocasión. Al menos, yo la he vivido alguna que otra vez.


Esos días en los que te fías de tu propia vista en vez de comprobar la previsión del tiempo en el móvil, te asomas a la ventana y sientes un esplendoroso sol bañando tu precioso rostro. Pero el destino te la tiene jurada por aquello que hiciste (sí, eso) y vuelves a casa bien duchadito. A veces el buen tiempo se mantiene unas horas, justo hasta que sales del trabajo o de clase o de dónde quiera que vayas, resultando en regocijo para ti y los demás idiotas que pensaron como tú. Aunque siempre hay un listo que vio en las noticias que iba a llover y saca su magnífico paraguas con una sonrisa de superioridad.
En fin, estos días ni gota de agua. Nuestros 40 graditos diarios no nos los quita nadie. ¡Qué ricos!


martes, 28 de julio de 2020

El "sumiller"

¿Os habéis topado alguna vez con gente muy lista? ¿Tan lista tan lista que tiene conocimientos de todos los temas habidos y por haber a pesar de su evidente falta de experiencia en dichos asuntos? Pues cuidado, porque algún día podéis ser uno de ellos, viéndoos hablar de algo de lo que no tenéis ni pajolera idea. Y al final os descubren, porque no sabes ni lo básico y quedáis en ridículo. 
¿Existe alguna solución para esta embarazosa situación? Pues claro. Decir la verdad desde un principio. Decir que no tienes ni papa de lo que puñetas estén hablando. Pero eso de quedar como un inculto... no parece plato de buen gusto. Aunque puedes trabajártelo.
Baudilio es uno de esos tipos que no soportan quedar como un tonto. Al mismo tiempo, no coge un libro, un periódico ni cualquier otra fuente de información que esté a su alcance para conseguir algunas ideas básicas de lo que ocurre en el mundo. Prefiere dar opiniones sin fundamento que ha oído a otros intelectuales o inventarse directamente datos que respalden sus gilipolleces. También gusta de parecer un tipo sofisticado, elegante y viajado, aunque lo más lejos que ha estado de su ciudad natal haya sido el pueblo de su abuela. Por supuesto, las mentiras tiene las patas muy cortas y Baudilio acaba produciendo la mayor de las vergüenzas ajenas.


Que conste que no tengo ni idea de vinos. Esto que dice Baudilio son frases que he ido oyendo en algunas comidas del trabajo, en las que yo me tomaba mi Nestea mientras los demás asistentes discutían sobre las mejores cosechas del año o de los toques a roble de no sé qué caldo. Menudo pazguato estoy hecho, aunque no me arrepiento. 
Mi padre me decía que de mayor me gustaría el vino, aunque no parece que eso vaya a pasar. Eso sí, siguen gustándome los Chocokrispies. Supongo que algo tendrá que ver.
Pues hala, a disfrutar del verano.

domingo, 19 de julio de 2020

Puericultura avanzada: cómo no jugar al fútbol

¡Muy buenas! Hacía ya unos días que no me dejaba caer por aquí y me he dicho: "¡eh! ¿Por qué no aprovechas que a nadie le interesa lo que hagas y pierdes unos cuantos minutos de tu vida en escribir gilipolleces?". Y me he contestado: "venga, vale, buena idea, amos allá".
Hoy recupero una de mis secciones favoritas. Es cierto que cualquiera de las secciones que pongo por aquí es una de mis favoritas, pero ésta entraría en el Top 5 de las favoritas-favoritas. Supongo que es una de las que más me gustan porque la uso para contar alguna anécdota curiosa de mi niñez (o no curiosa, porque tampoco es que yo haya vivido miles de aventuras, he sido un chico muy casero).
La historieta de hoy también sirve de homenaje a mi tío Juanda, firme seguidor de mi carrera artística. Solo espero que le haga ilusión ser coprotagonista de esta enternecedora historia de superación que emocionó a Spielberg.


El deporte y yo no nos hemos llevado especialmente bien, más por pereza y falta de interés que por atributos físicos (que tampoco es que tenga yo muchos), pero mi tío Juanda no perdió la esperanza, al menos no inmediatamente. Recuerdo que iba a recogerme a casa, todo ilusionado él, con el propósito de convertirme en el futuro referente del fútbol nacional. O a lo mejor no. A lo mejor solo quería sacar de casa al tío pálido de las gafas, para que no se le anquilosaran las articulaciones y que no tuviera déficit de vitamina D.
Años después, no sigo a ningún equipo de fútbol ni tengo idea de cómo van las ligas o las copas o los nosequé. Cierto es que antes era del Madrid, supongo que por influencia familiar, aunque Juanda es del Barça. Ni siquiera eso conseguiste, tío.
Pero lo pasábamos bien :D

jueves, 2 de julio de 2020

Retahíla de chistes malos, primera parte

Vaya, dos semanas sin escribir. Y lo digo como si alguien me hubiera echado de menos, qué lástima. La verdad es que he estado ocupado dibujando y requetedibujando y no me he percatado de subir alguna cosa al Blog. Además de que últimamente estoy un poco empanao.
Hoy vuelvo a la carga con el literalismo, una corriente humorística con acérrimos seguidores por todo el mundo. Como puede anticiparse por el título de la entrada, va a ser un chiste malo (como si algún chiste de los que salen por aquí fueran buenos). Pongo primera parte porque tengo alguna jocosa viñeta más preparada, no quiero que mis fans se deleiten con una única oda a la decadencia.


He oído esta frase en mi casa toda la vida, unas veces referidas a mí, otras a mi hermana, otras a mi madre... Creo que mi padre se libraba. El caso es que es una expresión que me ha acompañado toda la vida y la he ido utilizando contra otros incomprendidos adolescentes (y no tan adolescentes). El chiste literal esta vez no es invención mía, creo que es de dominio público, pero también se lo apropió mi familia.
Aprovecho también para comentar que me he hecho una cuenta de Instagram para que mis magníficos lienzos tengan un poco más de difusión. Por ahí dejo el enlace, pero no voy a dejar de acudir al Blog. Es que soy un romántico (o que me cuesta desprenderme de las cosas, según quien lo mire).


Lo de vaya_doctor es por mi abuela. Cada vez que le gastaba una broma me decía "¡vaya doctor!", porque en su mente los médicos no tienen sentido del humor y tienen que ser más secos que la mojama.

martes, 16 de junio de 2020

Segismundo, el peor psicoterapeuta del mundo

Vaya, qué lenta se me está haciendo la semana. Imaginaba que ya sería jueves por lo menos, pero parece que no lo es. Habrá que esperar.
Bueno, hoy traigo una nueva sección que creo que puede dar juego y para la que tengo pensadas unas cuantas viñetas. El protagonista de estas nuevas historias es Segismundo, un eminente psiquiatra con una notable carrera basada en malentendidos, golpes de suerte y un completo desdén por los límites éticos. Segismundo ha probado multitud de terapias en su consulta privada, pasando por la terapia cognitivo-conductual, el mindfulness o la hostioterapia (la dejó por problemas en los metacarpianos), pero parece que últimamente se ha flipado mucho con el psicoanálisis. No es que se le dé muy allá, pero de vez en cuando le da resultado.


Si te dedicas a esto de la Salud Mental, acabas conociendo a mucho "personaje". Y no me refiero a los pacientes. A veces te encuentras con profesionales a los que les falta un verano (incluyéndome a mí, que conste). También oyes comentarios desafortunados acerca de tu profesión de gente un poquito lanzada. Gente que dice: "yo soy medio-psicólogo, doy unos consejos buenísimos". Claro que sí, amigo, te convalidaron 4 años de carrera por ayudar a tu colega cuando cortó con la novia.
Bueno, seguro que el elocuente Segismundo continuará protagonizando vergonzosos episodios de mala praxis. Y yo los seguiré ilustrando (si me deja, claro).

jueves, 11 de junio de 2020

Historias de Arrancao: la pandemia

Vaya semanita de cansera que estoy teniendo. Me ha apetecido escribir por aquí estos días, pero el 
Animal Crossing es un vicio muy exigente y te impide hacer cosas más importantes. E incluso vitales, como hidratarse adecuadamente.
Bueno, pues hoy vuelve uno de esos personajes más queridos de mi Blog: el representante por antonomasia del hijoputismo, el señor Arrancao. Arrancao es un individuo que disfruta mucho con la desgracia ajena (ni que fuera un político), pero, para poder dar rienda suelta a sus perversos planes, tiene que ser arrancado del lugar donde se halle atorado. El caso es que, aún siendo sospechoso que alguien se encuentre enterrado en el suelo o con la cabeza metida a presión en una pared, siempre hay un estúpido altruista que ayuda al susodicho mamonazo.
La historia que protagoniza hoy Arrancao es relativamente reciente y tiene que ver un poco con la mierda de situación en la que nos encontramos. Que disfrutéis de la revelación.


Pues sí, el tema del putovirus es cosa suya. Aunque no es lo peor que ha hecho, os lo aseguro.
Como puede observarse, he modernizado un poco los dibujitos. Es mi cumple dentro de poco, me he portado bien todo el año y mi familia me ha regalado un iPad, así que le estoy dando uso al Procreate para que las viñetas queden como las de un pofesioná. Y de paso no me lleno el dorso de la mano de tinta de rotulador y virutas del afilalápices. Seguiré probando.
Hasta la próxima, huevitas.

lunes, 1 de junio de 2020

Ni mierda en las tripas

¡Hola! (aunque no sé muy bien a quién estoy saludando).
Acabo de llegar del trabajo y me queda un rato para preparar un suculento menú compuesto de escalopines de salmón a las cinco pimientas y una ensalada césar del Mercadona, así que voy a aprovechar para escribir alguna de mis insustanciales tonterías.
Hoy, como cualquier otro día, es un buen momento para recuperar una de mis secciones favoritas del Blog, que es la de las frases y expresiones que utiliza mi señora esposa. Posee un gran repertorio, algunas de cosecha propia y otras heredadas de su familia, pero todas tienen un encanto especial. Es cierto que muchas de ellas tienen un tinte siniestro-escatológico que tira para atrás, como puede ser el ejemplo de hoy. Sin embargo, les da un aire misterioso por el que quieres saber más de su origen y significado. Al menos a mí, claro.
Aparte de todo esto de que me encantan las frases de mi mujer y tal, tenía varias viñetas en la recámara y estaban empezando a coger polvo, así que no es todo tan presioso. Bueno, allá va la cosa.


He hecho una búsqueda rápida en Google por si esta frase se usa en más sitios y parece que sí. Pero vamos, que no le voy a dedicar más tiempo.
Pues eso, que una persona que no tiene ni mierda en las tripas es alguien que no tiene ná, refiriéndome a ná de ná: ni trabajo, ni coche, ni ganas de vivir... No obstante, mi mujer la usa también para referirse a personas de constitución asténica, más conocidos como flacos.
Claro, que si le buscas el significado literal se viene asemejando al estúpido dibujo de arriba. Sinforiano es un médico nefasto pero le gusta aparentar. Venancio acude a su consulta porque le han dicho en el pueblo que no tiene ni mierda en las tripas. Después de una innecesaria radiografía que Sinforiano no sabe leer, este perezoso doctor informa a su paciente de la forma más pedante y arisca posible. Pero no preocuparse, Venancio descubrió cómo adquirir alimentos mediante el intercambio de productos por dinero en los supermercados de su pueblo.
Hala, hasta luego.

martes, 26 de mayo de 2020

Inesperado e inútil regreso feat. el puto coronavirus

Última entrada: noviembre de 2018. Y mira que me gusta escribir y dibujar, pero es que no puedes fiarte de mí. Se lo digo incluso a mis allegados, para que estén avisados, pero ninguno me hace caso.

¿Y por qué vuelvo al Blog? Pues no sé. ¿Cuando está operativo cumple algún tipo de misión evangelizante o docente? Ni de coña. ¿Es acaso un oasis de sabiduría en Internet? Ejem. ¿Proporciona risas y alegría a los incautos que le dan una oportunidad? Ni puñetera idea. Pero a mí me gusta, es mi rinconcito. Creo que Blogger ya estaba obsoleto desde antes de que yo me abriera una cuenta, pero hubo gente escribiendo en MySpace después de que todo el mundo se pasara al Tuenti y mierdas de esas. Lo mismo de aquí a un tiempo me paso a algo más mainstream, pero como siga esta estela, mal augurio.

Mi vida no ha cambiado mucho desde la última vez que subí algo. Terminé la residencia y ahora soy Psiquiatra con todas las de la ley. Y ya. El resto sigue más o menos igual.

Seguro que estos 2 últimos meses habréis notado cierta tensión social. Buen eufemismo. El caso es que no voy a ponerme a explicar detalladamente cómo he vivido esta situación como sanitario (entendiendo que no he estado en primera línea, eso sí) ni lamentarme de la irresponsabilidad que se percibe en ciertos personajes. Únicamente pondré mi viñeta de rigor. Suficientemente saturados estamos ya de información.


Sigo dibujando a lápiz. No tengo escáner en el piso, así que esto es una foto con un retoque medio-sepia. Vivo en el Paleolítico de las técnicas de pintura, aunque tengo intención de probar cosas modernas.

Bueno, este tío es Diosnelio. Ha salido todos los puñeteros días a aplaudir a los sanitarios, ha hecho directos en el Instagram para animar a sus seguidores (los 14) y ha seguido todos y cada uno de los postureos que han surgido durante el confinamiento. Pero que no os engañe: Diosnelio es gilipollas. Si en la última viñeta en vez de "8 meses después" pusiera "8 meses antes", la situación no habría cambiado un ápice.

Me gustaría que esto sirviera al menos para que todos aprendamos un poquito. No seamos Diosnelio.

martes, 13 de noviembre de 2018

Mézclum científico

¡Hola! Últimamente no me ha pasado nada digno de mención, así que no voy a hacer el imbécil y escribir por escribir. ¿O sí? Venga. Pues ayer estuve de guardia y, por gilipollas, me quede encerrado en uno de los despachos de la planta. Eché la llave por dentro y, cuando quise salir, TACHÁN, la muy cabrona no giraba. Al principio pensé: "bueno, pues me quedo aquí el resto de la guardia y tan pancho", pero enseguida vi que no era una opción adecuada. Tuvo que venir un señor muy competente de mantenimiento y reventar a extintorazos la puerta. Me sentí como una damisela en apuros que aguarda en lo más alto de la más alta torre a su noble caballero Shrek (sin desprestigiar a mi salvador).
Y después de este lamentable episodio de mi vida, al tajo.
Hoy traigo una de esas cosas que a mí tanto me gustan: el literalismo, esa corriente de pensamiento moderno fundada por mi persona y que no cuenta con ningún adepto. Pues la cosa esta consiste en interpretar literalmente frases o expresiones para darles un toque graciosete (aunque no siempre lo consigo). El dibujito de hoy une la Medicina y las Matemáticas, que lo disfrutéis.


No sé que estarán calculando, puesto que los símbolos que he dibujado en la pizarra no tienen sentido alguno, pero quedan chulos. A mí las Mates eran una cosa que me gustaba, incluso he llegado a dar clases a algún familiar (sin recibir prestación económica, solo gratitud y sentimiento de satisfacción altruista, aunque con gratitud no se pagan mis caprichitos).
Bueno, a ver si se me siguen ocurriendo gilipolleces por el estilo. Seguramente sí. Ayió.

martes, 6 de noviembre de 2018

Jacob, el loro que se hizo persona: cómo ser un gourmet

Un personaje que hace tiempo que no sale (como el probe Migué) es Jacob, el loro que se hizo persona. Jacob es un agapornis que llegó a la familia hace unos 9 años y que, a pesar de sus intentos para ser estrangulado y/o pisoteado, sigue con nosotros. Bueno, desde que me emancipé no lo veo mucho (sniff), seguro que me echa de menos tanto como yo a él (PD: no).
Bueno, por arte de magia o por un experimento maligno de un científico atormentado, Jacob se convirtió en un ser humano en este Blog. Aunque sea un hombre hecho y derecho, conserva la mayoría de sus cualidades de pajarraco. Algunas ya han salido por aquí, como el afán por picotear hasta ver sangre o tener coitos desenfrenados con un cojín.
Hoy os traigo una de las conductas que más me repatean de este cabronazo. Ahí lo lleváis.


Jacob disfruta con las pelusas, las miguitas, las virutas del afilalápiz, de la tierra traída desde la calle,... pero hace amago de vomitar si le ofreces comida rica y nutritiva. Aún así, parece más sano cada día, el muy mamón. Eso sí, tontos nosotros, que creemos que va a cambiar. Donde no hay, no busques.
Bueno, pues eso. Criad bien a vuestras mascotas (e hijos) o comerán basura del suelo. Hasta más ver.

domingo, 28 de octubre de 2018

Re-regreso no solicitado

Acho, tío. Desde mayo sin portar por aquí. Menudo fracaso de hombre. Pero, ¿vale de algo estar fustigándose por algo que nadie en su sano juicio echaría de menos? Lo cierto es que no. Además, esta vez sí he tenido una excusa de peso para mi ausencia: me casé.
¿Te casaste la cagaste? Un poquito De ninguna de las maneras, jamás se me ha pasado por la cabeza semejante afirmación. Hay mucho miedo acerca de los casamientos, las malvadas familias políticas y los sonidos de arrastre de cadenas cuando uno se dirige hacia el altar, pero no es mi caso (al menos de momento). Ni yo mismo habría apostado por que yo fuera el primero de mis amigos en casarse (tendría que haber apostado todo mi dinero cuando se me presentó la ocasión). Lo cierto es que llevando casi 9 años con mi señora era algo de esperar, sobre todo después de haberme currado todo este tiempo engañándola para que se creyese que soy una persona normal. Ahora no hay vuelta atrás, Eli (por lo que nos comentaron en la iglesia). Bueno, que me está sentando bien esto de ser un marido, hala.
Y para celebrar mi reciente matrimonio, voy a compartir por aquí dos de esas expresiones que me gustan tanto de mi mujer (al decir mujer me siento mayor, pero mayor en plan bien, no en plan viejo decrépito cebolleta que huele a alcanfor). Pues eso, allá van.


Por supuesto, un frentetoro no es una persona que tenga un toro en la puta frente. Ni siquiera son personas que han sufrido una infidelidad. No sé si esta palabra se usará en otros lugares que no sean la casa de mi señora, seguramente no. Bueno, pues un frentetoro es una persona con mucha frente. No sé de dónde viene la asociación, pero ahí lo llevas. Personas célebres frentestoro serían Carlos Núñez, Christina Ricci o Shaila Dúrcal. Ya  tenéis un vocablo más en vuestro repertorio. Y ahora, la siguiente gilipollez.


Pues sí, alguien que está espelechando es alguien que poquito a poco va mudando la piel como la serpiente que es. Yo suelo espelechar de vez en cuando porque, aparte de mi viperina forma de ser, tengo la piel más seca que un polvorón. Tendría que echarme cremitas y mierdas de ésas, pero al ser tan vago siempre pospongo mis sesiones de belleza y sigo espelechando. Ojalá este problema tuviera alguna solución más sencilla que moverse del sofá.
Bueno, ya dejo de escribir tonterías y a hacer algo de provecho, aunque siendo domingo lo que me espera son horas de depresión prelunes. Hasta la vista, babies.

martes, 29 de mayo de 2018

Drama marino

Jope, casi dos meses. Grave.
No pretendo que nadie me crea al decir que he estado realmente liado todo este tiempo, porque no me lo creo ni yo. Es una lástima que haya tenido al mundo en vilo en estos lluviosos meses en los cuales mis escritos podrían haber arrojado cierta luz en medio de los tormentosos días, pero es que me gusta hacerme de rogar y aparecer heroicamente cuando nadie me necesita.
Bueno, pues sin más dilación, vamos con la historia melancólica que hoy os traigo. Me inspiré gracias a uno de los refranes de mi libro de la infancia "Mil refranes nosequé". La frasecica en cuestión es: CAMARÓN QUE SE DUERME, SE LO LLEVA LA CORRIENTE. Me imagino que quien ideó tamaña situación metafórica quería hacer alusión a que si no haces las cosas a su debido tiempo o eres perezoso con tus quehaceres, puedes tener horribles consecuencias, como que te hagan pupita en el diodeno.
Así que, con el refrán, se me ocurrió una historia que tiene como protagonista a Rogelio, un camarón de la costa atlántica andaluza. Rogelio no duerme bien desde hace meses porque acaba de ser padre y sus 247 hijos se ponen de acuerdo para llorar por turnos, así que el pobre crustáceo no tiene tiempo para una cabezadita siquiera. Y como todo va de mal en peor, en una de sus fases somnolientas diurnas, una corriente oceánica lo aparta de sus semejantes. Aquí la prueba gráfica.


Suelo intentar ver la parte positiva de las cosas, así que lo mismo a Rogelio le viene bien un tiempo apartado de sus vástagos para descansar aunque solo sea la vista unos instantes. O lo mismo la familia de Rogelio fue a parar a las redes de unos pescadores onubenses. O a Rogelio se lo comió un gavioto.
Bueno, espero que no os haya entristecido la historia de Rogelio. No existe.
A ver si recupero cierta cadencia por aquí. Hasta lueguito.

miércoles, 4 de abril de 2018

Maldad entendible

Madre mía. La última entrada es de hace tres semanas. Qué desfachatez.
Bueno, es bien sabido que yo sólo dejo abandonado el Blog por movidas tope tochas. Y movidas tope tochas son lo que me ha acontecido en los últimos días. Vale, es mentira. He estado enganchado a Netflix. Que conste que no me arrepiento, ¿eh?
Bueno, después del párrafo insustancial y falto de significado de rigor, vamos que nos vamos con la tontería del día. Hoy traigo una frasecica muy bonita que aprendí de mi padre hace unos cuantos años. Es una frase con una retórica muy fina y usa la metáfora de una manera exquisita. La frase es "SER MÁS MALO QUE PEGARLE A UN PADRE CON UN CALCETÍN SUDAO". Muy elegante, ¿no os parece? Queda mejor "sudao" que "sudado". Aporta un toque familiar y más coloquial. Y por supuesto, la tontería del día viene acompañada por su inseparable dibujito. Ahí está.


Caciano es un hombre muy recto (no es que no pueda curvarse, sino que es muy rígido en su pensamiento). Tiene a su hijo Licerio apuntado a fútbol desde que empezó a andar porque él quería un futbolista en la familia. Lo que pasó es que Licerio nació con dos pies izquierdos y resultó ser diestro, así que es un manta. Aún así no es el peor del equipo.
A Licerio no le gusta el fútbol, él sueña con ser bailarín, pero el capullo de su padre insiste en que no abandone el fútbol. Y encima, cada vez que pierde (el 100% de las veces), le echa una bronca de campeonato. Hasta que este día, Caciano dio con la horma de su zapato. Tuvieron que dejarlo ingresado por conmoción cerebral (merecida).
Bien, espero que os haya gustado la historia de Licerio y el imbécil de su padre. Hasta más ver, granujillas.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Si Dios quiere...

Vaya, 13 días desde mi última aparición. Malo. Es cierto que he estado más ocupado de lo habitual, pero vamos, ni por asomo me han quitado mis asuntos tiempo suficiente como para no poder hacer cosas de provecho reales.
Bien, después de las pseudodisculpas vacías y sin significado que acostumbro siempre a contar sin que le importen a nadie, vamos con la entradita de hoy. Y sí, es la expresión que aparece en el título. La frasecita en cuestión es ampliamente usada en nuestro país, nación con historia cristiana católica apostólica romana de siglos de cuestionable e invasiva presencia. Cuando alguien se despide de otro alguien diciendo cosas como: "bueno, ya nos veremos, si Dios quiere", ¿qué puñetas está queriendo decir en realidad? Si te pones a analizar, está dejando la responsabilidad de ver a esa otra persona en manos de un ente místico superpoderoso que ni le va ni le viene, pero, ¿y si Dios no quiere? ¿Y si le caes mal y quiere dejarte aislado? O no dejarte aislado, pero sí joderte un rato. Y eso es lo que le pasó a nuestro amigo Ordóñez en su puesto de trabajo.


Dios puede mostrar su misericordia y su ira, pero sobre todo su ira. Esa frase es de Homer Simpson.
Cierto es que Ordóñez es el peor trabajador de la empresa, puesto que llega 2 horas tardes, roba material de oficina y cuando hace aguas mayores no quita las zurraspas del retrete que todos comparten, pero eso no le impide soñar con ascensos y reconocimiento por parte de sus superiores.
En fin, si alguien alguna vez os expresa su deseo de volver a veros pero añade al final un "si Dios quiere", os está diciendo a la puta cara que no va a hacer nada por que ese encuentro se lleve a cabo. De nada.
¡Hasta más ver!

jueves, 1 de marzo de 2018

Cuestión de pronunciación

Mira que he publicado cosas malas, pero la de hoy se lleva la palma.
Antes de ir con el dibujito estúpido del día, un poco de cascarreta, aunque no se me ocurre nada de lo que quejarme o desvariar. Sólo un comentario sobre un pensamiento recurrente que tengo. No me gustaría ser atropellado, pero ya puestos, si tienen que hacerlo, espero que sea en un paso de peatones. Y pensaréis: "claro, así es culpa del conductor y tiene que indemnizarte, pesetero, que eres un pesetero". Pues ésa no es la respuesta correcta. Es para que piensen: "mira, al menos el chaval iba deambulando correctamente". Pensamiento inquietante y con muestras evidentes de rasgos disfuncionales de personalidad.
Pues eso, la entrada de hoy es mala de cojones. Como puede intuirse por el título, la cuestión es la pronunciación. Y se me ha ocurrido un jueguecito de palabras con representación gráfica acompañante. Os pondría que disfrutaseis de la tontería del día, pero no lo voy a poner. Sería un insulto. Que disfrutéis de la tontería del día.


Independientemente del origen de su dolencia, estos individuos son extremadamente tontos. Y yo también por hacer semejante juego de palabras. Deberían condenarme, si no lo han hecho ya, aunque jamás me cogerán vivo.
Bueno, voy a seguir atendiendo a mis asuntos de buen hijo y esposo. Hasta más ver, granujillas.

domingo, 25 de febrero de 2018

Historias de Arrancao: la destrucción de Star Wars

Feliz domingo a todos. Supongo que, por las horas a las que estoy escribiendo esto, estará todo el mundo en misa, por eso no veo pasar a nadie por la calle desde mi torre de marfil.
Hoy me he despertado ligeramente cabreado. Mi piso da a un descampado al que la gente lleva a sus perros, generalmente a cagar. ¿Y qué pasa? Que los puñeteros cánidos hacen sus necesidades y, ya que están, pues hacen grupitos y se ladran los unos a los otros, montando unos jaleos a las 9 y pico de la mañana que te dan ganas de hacerte francotirador. Y no solo eso. Lo mismo vas tan tranquilo paseando y te viene una jauría a ladrarte con actitud amenazadora desde detrás de la alambrada (porque hay alambrada, sino, íbamos listos). Hijos de perra.
Bueno, hace tiempo que no sale por aquí Arrancao, nuestro cabronazo favorito desde tiempos inmemoriales. Hoy traigo una aventura que corrió por los lejanos noventa. Sabía que George Lucas estaba en proceso de rodar la nueva tanda de películas de Star Wars y quería proponerle una idea que iba a catapultar dichas películas a lo más alto del séptimo arte. Ahí va.


En efecto, fue él. Míralo con su cara de malo. Aunque, detrás de la maldad evidente que muestra con su faz, se puede ver también satisfacción y realización personal por haber hecho una buena cabronada. Arrancao consiguió que todo el mundo odiase la nueva saga de la Guerra de las Galaxias gracias a la presencia de este ser del averno. Si no hubiera sido por la existencia de Jar Jar Binks, las películas habrían sido una muestra más de cine con mayúsculas, puesto que contaban con un sólido guion y unos personajes bien desarrollados (PD: no). Y las pelis que están saliendo ahora no se quedan atrás, ¿eh? Ya vale de explotar la nostalgia de la peña haciendo películas sin alma en las que no pasa ná, por favor.
PD: te odio, Hayden Christensen.