miércoles, 5 de diciembre de 2012

Rosa con rojo, puñetazo en el ojo

Una de las cosas que a mi novia apasiona más es la ropa. En efecto, está loca (por la ropa, como he dicho) y a veces hace que me hierva la sangre es muy guapa. Tiene miles de millones de cosas, pero claro, como toda buena mujer, nunca tiene nada que ponerse. Flipante. Le gusta combinar superfashion de la muerte y ver zapatos supercucos y bolsos megamonos que no se compra nunca porque ya tiene muchos, lo que entra en contradicción con la afirmación de "no tengo nada que ponerme, esto es un infierno, voy a ir como un adefesio" que os comentaba antes. Cierto es que me contagió un poco eso de la afición por la ropa, lo que me ha convertido en todo un experto en moda, además de ir superprecioso allá donde vaya, totalmente combinado y con ropa que estilice todavía más mi elegante figura y mi buena planta. Con la parienta aprendí la cantidad de colores que existían (hay más aparte del rojo, azul, amarillo, naranja, marrón, verde, blanco, rosa y negro y sus versiones en clarito y oscuro, que era hasta donde yo llegaba), cuales pegaban y no pegaban entre sí (apartado de la cromatología que yo desconocía) y, lo más importante, qué ropa era horrible y cuál no. Una de las frases que me impactó relacionada con este tema fue la que aparece en el título de la entrada. Me imaginaba a mi novia repartiendo nudillos gratuitamente a señoras que se atrevieran a llevar semejante mezcla de colores, y me daba miedito.


Sí, es gracioso ver personas recibir puñetazos por motivos algo excéntricos, probablemente asociados a problemas psiquiátricos. En serio, la ropa no es lo más importante de la vida, en absoluto, aunque haya personas que sí lo consideren, como Rajoy o Barragán, que son unos fashion victims. Lo verdaderamente importante es el dinero con el que la pagas (y me quedo tan pancho soltándolo).
PD: mi novia no está tan loca por la ropa, no os vayáis a pensar que es una obsesa o algo por el estilo. Yo sólo exagero un poco las cosas por las risas y eso. Lo dejo explicado porque si no me echa la bronca y me pega puñetazos en el ojo sin llevar rosa y rojo siquiera.

Menos futuro que un chino vendiendo cigarrillos

¿Qué mejor manera de terminar con una sequía de dos semanas en mi Blog que mostrar al mundo otra de esas espeluznantes e incoherentes frases de mi novia? La que hoy os traigo es una que, como viene siendo costumbre, tiene menos sentido que un contrato para José Mota para Telecinco (aunque esto también haya ocurrido). No se trata de una frase con tintes racistas ni xenófobos ni mucho menos; es una de esas cosas que se dicen así, al tuntún, sin pensar en las consecuencias ni en el significado de las palabras que está soltando tu bocaza. Bien, la frase puede ser usada en cualquier momento en el que se vea que el porvenir de la persona, animal o cosa protagonista de la situación sea funesto, incluso dañino para los mismos. Claro que, pensándolo bien, ¿por qué no iba a resultar rentable para un chino tener un negocio de cigarrillos? Los chinos tienen bajo su dominio los restaurantes chinos, las tiendas 100 chinas, las tiendas de ropa chinas, los bares típicos españoles que ahora son bares españoles de chinos, la mafia china, los tirachinas, etc.


Yo no soy un loco de éstos contrarios a la llegada de inmigrantes ni nada por el estilo, pero alguien debería aconsejar a los chinos que aflojen un poco, que ya se les va viendo el plumero, que son muchos ya y nos estamos coscando de que nos están conquistando poco a poco (yo al menos estoy alerta, por si las moscas). Que os vaya bien y sed respetuosos con los chinos, nunca se sabe cuando pueden comprar tu edificio o ser tu jefe de algo.
PD: sí, en el dibujo he puesto "L" en lugar de "R", ¿pasa algo? Y sí, también he puesto lo de liberar móviles porque en todas las cosas chinas liberan móviles, ¿por qué no iban a poder hacerlo en una caja de madera llena de tabaco?

sábado, 24 de noviembre de 2012

Esencia humana

Es de todos conocida la incómoda sensación que produce el cartel de "NO TOCAR", sobre todo si está colocado sobre algo que, aún viviendo a él pegado, no amenazaría nuestra existencia o la de otros seres vivos de nuestro alrededor. Va en nosotros, los humanos. No nos gusta que nos limite un estúpido cartel que encima ha sido puesto por otro semejante que se cree con derecho a obligarnos a obedecer sin rechistar sus órdenes. Basta con poner un letrero de "NO TOCAR" o "PROHIBIDO PASAR" para que los Homo sapiens sapiens (un apelativo bastante humilde por parte de los antropólogos) toquemos o pasemos. Muchas muertes han acontecido a lo largo de la Historia por culpa de esa sensación de malestar que acaba convirtiéndose en rebeldía, como obviar las señales que nos avisan de que va a pasar el tren o el dibujo de un tío atravesado por un rayo en ciertas puertas metálicas que hay esparcidas por nuestras urbes. Claro que, hay casos que son todavía más peliagudos:


Un consejo: ante un cartel que cuestione vuestra inteligencia y vuestra capacidad de decisión, analizad la situación: ¿desobedecerlo pondría en peligro mi vida?,¿pondría en peligro a familiares, amigos y vecinos?,¿acabaría antes la legislatura de Rajoy?, etc. Si analizándola encontráis más ventajas que inconvenientes mortales, pues hala, a quebrantar las leyes como posesos.
No muráis por tonterías, no quiero quedarme sin seguidores.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Historias de Arrancao: Antena 3

¡Yujuuuuu! El esperado regreso de Arrancao, nuestro cabronazo favorito. Qué buenos momentos nos hace pasar. Bien, pues hoy Arrancao vuelve pisando fuerte planeando una buena putada a nivel nacional, como debe ser. Esta historia tiene ya unos años, cuando Antena 3 escalaba hasta los puestos altos de las cadenas de televisión. Sí, el altruista permitió que Arrancao se colara en la cadena, proponiendo unos intermedios entre y durante los programas que, al rellenarse con preciosos y útiles anuncios, proporcionasen grandes sumas de dinero a los accionistas y directivos. Éstos aceptaron sin condiciones (cosa que ya predijo Arrancao, confiando en la avaricia y ambición excesivas de ambos colectivos), dejando un innecesario y exasperante regalo a los televidentes.


Miles de suicidios por una decisión tomada a la ligera. Aunque claro, la programación de Antena 3 (quitando Los Simpsons), no vale una caca, así que eso de los anuncios de mil años pues no se lleva especialmente mal. Lo que de verdad molesta es que los anuncios de Antena 3 (que no sé por qué tienen que concordarse con los de sus otros canales) corten las series de Neox en momentos críticos, como cuando van a decir cosas de vital importancia o cuando al capítulo le quedan 20 segundos para terminar, y encima para venderme cosas que no voy a comprar, como coches de 20.000 € o ropa interior de mujer (que no tienen de mi talla). Pues eso, que los de Antena 3 son unos cacho cabritos y que destrozan vidas y familias enteras. Ah, y El Barco es una mierda y Mario Casas hace que su padre Steven Seagal se avergüence de él cada vez que lo ve en la tele "actuando".

Trabajar más que un negrero

He aquí otra de las extrañas frases de mi querida novia que, al parecer, es una expresión dicha exclusivamente en su casa, por lo que tiene entendido. Choca la frasecita puesto que, aparte de que la frase  (al menos para mí) más conocida es "trabajar como un negro", ¿de verdad trabaja (o trabajaba) tanto un negrero?¿Se dejaban los brazos en las galeras o en los campos de algodón de tanto pegar latigazos a mala leche a los pobres esclavos que, por supuesto, no estaban allí por gusto? No sé, lo mismo sí. Lo mismo trabajaban incluso más que las víctimas de sus azotes, mezcla de ira, xenofobia, racismo y falta de apego durante su infancia. Y ya que la frase no tiene más miga y que la entrada quedaría sosa si no le añado una de mis obras de arte hechas a lápiz en 10 minutos, pues aquí llega la esperada ilustración:


Pobre negrero: tanto esfuerzo físico por una nómina insuficiente, una jornada poco gratificante y con muy pocas oportunidades de ascenso o asociación sindical. Un grupo muy infravalorado estos fomentadores del trabajo ajeno. Que lo paséis bien.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Fiexxxta de Sexto

Mañana se celebra durante todo el día un acontecimiento que a todos los estudiantes de Medicina de Badajoz encanta y deleita (menos a mí, mi novia y algún otro bicho raro). Se trata de la Fiexxxta de Sexto, una oda a la cultura del alcohol y la promiscuidad. Sí, los estudiantes de Sexto, por lo que tengo entendido, invitan a sus compañeros de carrera a una orgía de bebidas espirituosas a mansalva y de refregoteo sin límites porque son todos unos altruistas con un gran corazón. A lo mejor soy un raro, pero no me gustan estas fiestas sexuales y alcoholizadas, además de verlas un poco ilógicas e irónicas, puesto que futuros médicos proporcionan unas excelentes intoxicaciones etílicas no muy recomendables. Suceden en estos eventos cosas extrañas, como líos de faldas en las diversas sectas que hay dentro de la carrera, bailes un tanto exóticos (con componente sexual, por supuesto) y fumaciones de puros en masa (no sé de dónde demonios salen los puros, pero todos los llevan; no sé si con la ley no están permitidos ya). Pues sí, yo fui en Segundo a la preciosa Fiexxxta. Fui con mi novia y estuve como una hora, de 8 a 9 de la noche, porque como soy muy raro (ya lo he dicho varias veces) empecé a ver cosas que molestaban sobremanera al sustrato neurobiológico encargado de la valoración ética y moral de mi cerebro. Sí, vi personas que yo creía que eran sanotas bastante borrachas, liándose sin ton ni son con compañeros con los que a lo mejor habían cruzado tres palabras durante el curso, me abrazaba gente con la que no había tenido contacto apenas (por cierto, no me gusta que me toquen en exceso; sólo permito a un selecto grupo de gente que me toque), hacía un calor sofocante, el suelo estaba pegajoso, olía a aire enrarecido con radón o algo por el estilo, había gente sudorosa y gritando por todos lados, la música dejaba mucho que desear (claro que, no vas a poner canciones de suicidarse de Coldplay en una discoteca, que ésas sí que me molan). Otra cosa de la Fiexxxta de Sexto que me encanta es la publicidad que se hace de ella: carteles promocionando el sexo libre, la abundante ingesta de alcohol, el parrandeo más excesivo y la vida sana en general, por lo que animan a la gente a ir a la Fiexxxta con esos únicos propósitos. Y eso puesto por toda la Facultad, con lo señores exquisitos catedráticos juzgándonos a todos por igual, cosa que me molesta también. Y ya que estoy y soy muy mala gente, pues yo también voy a hacer carteles de promoción de la Fiexxxta, pero un poquito a mi estilo sarcástico que a todo el mundo irrita y haciendo un poquito de contrapublicidad, que es publicidad al fin y al cabo. Y, a continuación, los seis carteles de mi cosecha, espero que os quiten las ideas de acercaros a esa aglomeración de gente sedienta de sexo y ganas de pillarse un ciego, como dice la gente joven:







¡Jajaja! Pero qué risa me hago. Bueno, pues ésta es más o menos la imagen que tengo de la cosa esta según los carteles promocionales de la Facultad, mi poca experiencia en ella, el vídeo promocional del Twitter (el cual recomiendo encarecidamente que veais) y los chismorreos que son contados en mi presencia.
Pues se acabó mi relato sobre la Fiexxxta de Sexto, un acontecimiento incomprensible para mí, pero que no me importa que los demás hagan lo que les parezca bien. Esto es, como casi todo lo que escribo, una enorme e intrincada broma tejida por mi cerebro. Que nadie se lo tome a mal y si se lo toma a mal, pues que se emborrache en la Fiexxxta y que se olvide del asunto, que yo no me tomo a mal que me cataloguen como un sosainas mojigato y pelagatos (cosa que no es verdad, que yo soy un tío gracioso y eso, aunque nadie lo sepa).
Hala, que disfrutéis de vuestro viernes como queráis, ya sea totalmente ebrio, teniendo prácticas sexuales con 20 personas al mismo tiempo o poniéndoos el pijama y la bata y estar escribiendo en un Blog totalmente aislado del mundo y medio a oscuras dejando a la altura del betún a ciertas personas. Que os vaya guachi.

Situación violenta

Jope, tío. Menuda sequía hay en el Blog. Es que he estado liado con cosas como pertenecer a un selecto jurado de valoración de películas médicas (no tengo ni puñetera idea de por qué el profesor al que también invitaron pensó en mí) y con el cumpleaños de mi queridísima novia que, a pesar de tener ya la friolera de 22 añazos no tiene ni una arruga apenas. No, en serio, tiene la piel tan tersa que me produce una envidia sana pero biliosa. El caso, que no he tenido tiempo material para hacer cosas para mi cosa de Internet (éste es un mensaje para una amiga que me atosiga de sobremanera con la sequía; espero que se dé por aludida). Bueno, después de soltar esta parrafada sobre mi vida que supongo que no interesa a nadie una puta mierda, os cuento una situación bastante incómoda que, si no os ha pasado ya, os pasará en un futuro no muy lejano. Quedarse solo en casa mola, porque puedes hacer cosas que no podrías hacer con gente delante, como sentarte desnudo en el sofá sin motivo alguno. La situación es la siguiente:


Ante este contratiempo hay diversas soluciones,que cada uno use su propio método, pero hay que recordar que no será un plan muy higiénico. Willibrordo, el protagonista de nuestra historia, usó la esponjita de su hermano pequeño, la cual quedó completamente inservible, por lo que volvió a dejarla en su sitio. Claro, que lo suyo sería tener rollos de papel de emergencia por los alrededores (los alrededores son sitios estratégicos a los que puedas acceder sin levantarte de la taza) o simplemente un almacén de rollos puestos en el cuarto de baño al tuntún. Bueno, esto son cosas de las que te acuerdas, las cuentas y te echas unas risas, bajo la presión que te produjo la vergüenza del ridículo en su momento. Bueno, que me voooyyyyy.